UNA NOCHE DE PELÍCULA CON GANAS DE VIAJAR

Una noche de película con ganas de viajar

Desde que nos hablaron o vimos “Vacaciones en Roma” (1953), donde sus protagonistas pasan por los principales monumentos de la ciudad eterna en una Vespa de los años cincuenta, muchos hemos soñado con paisajes exóticos, aventuras emocionantes o encuentros románticos a través del cine.

Desde “La Playa” de Leonardo Dicaprio hasta el pueblecito con casitas circulares del “El Señor de los Anillos»

Películas que nos descubren lugares hay para todos los gustos, nos hacen soñar y despiertan en nosotros el interés por viajar, una experiencia íntima y personal. Cada cual elige su compañía, su forma de viaje y su destino, y muchas veces éste último lo decidimos a raíz de alguna película que vemos. Por ejemplo, ¿quién no quedó maravillado con las exóticas costas tailandesas en el filme “La Playa” (2000) de Leonardo Dicaprio?, ¿Cuántos han viajado a Nueva Zelanda desde que se estrenó la primera parte de “EL Señor de los Anillos” (2001), buscando ese pueblecito de hobbits con casitas circulares y esos paisajes de inmensas colinas verdes?, o  ¿cómo nos cautiva América del Sur en “Diario de motocicleta” (2004) a través de su ruta por Argentina, Chile y Perú llena de realidad y simbolismo?

Para los románticos nada como “Memorias de África” (1985) para sobrevolar las sabanas de Kenia“El Paciente Inglés” (1996), que destacó por su banda sonora y su fotografía, también nos hace soñar con el amor eterno y sin fronteras. ¿Quién no recuerda el vuelo en avioneta por el Sahara? No sólo el continente africano nos hace fantasear con encontrar el amor en paisajes espectaculares, sino también “la vieja Europa” nos lleva a vivir aventuras románticas como en “Bajo el sol de la Toscana” (2003), entre viñedos en pleno corazón de Italia, o “Amélie”(2001), con solo recordar la escena bajando las escaleras de Sacre Coeur,parisino.

¿Sueñas con un viaje diferente?

Puede que ya tenga sus años pero “Priscilla, la reina del desierto” (1994) nos enseñó que todos podemos divertirnos a lo grande cogiendo el camino con un autobús transformado, con increíbles vistas de Australia. “Lost in Translation”(2003) nos acerca a esa extraña sensación de sentirnos desubicados, perdidos, a través de un viaje hacia un lugar con una cultura milenaria pero a la vez híper moderna; el choque cultural de occidentales en Japón.

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